jueves, 16 de mayo de 2013

Fracasó la polémica campaña antártica

 
Fracasó la polémica campaña antártica 

Por primera vez en 60 años, no se pudo completar el abastecimiento de las bases argentinas en la Antártida.El barco contratado por el Ministerio de Defensa será retirado esta semana de la zona al no poder enfrentar las condiciones climáticas; en consecuencia, fracasó una campaña plagada de denuncias de corrupción.

Marambio es la base más afectada ya que sólo se trasladó allí el 60% del combustible que necesita para operar. Eso significa que la provisión de energía se agotaría en septiembre. Ahora intentan el abastecimiento con un puente aéreo y ayer debió emplearse un avión de transporte Hércules de la fuerza aérea uruguaya al no disponer de aviones argentinos en condiciones. Más allá del problema logístico, el fiscal Ramiro González pidió la semana pasada al juez Luis Rodríguez la imputación del ministro de Defensa, Arturo Puricelli, por irregularidades en la contratación del barco.

Además del ministro Puricelli, fue imputado su hijo Alejandro y otros funcionarios del Ministerio de Defensa. La causa fue iniciada por el diputado nacional Manuel Garrido y el fiscal González investiga posibles irregularidades administrativas en las licitaciones que derivaron en la contratación de un barco, el Timca, y del transporte aéreo (un helicóptero y el lanzamiento de carga en la base Belgrano II) provistos por la empresa Transport&Service por US$ 15.830.814. Ese fue el monto al que se llegó tras un descuento por el pago anticipado de los servicios. 

Claro que desde el comienzo del alquiler, el 17 de febrero último, el barco holandés Timca sumó una increíble cantidad de fallas que dieron credibilidad a las previas objeciones sobre su falta de capacidad para operar en la Antártida. Apenas llegó a Puerto Belgrano se comprobó que carecía de grúa de carga y tardó cinco días en abastecerse. Luego se quedó sin combustible y retornó a Usuhaia durante dos semanas, para romper después un motor frente a la base San Martín. Además, el helicóptero a bordo estuvo inutilizado 20 días por la rotura de una turbina y sufrió otros dos desperfectos posteriores. El clima antártico no perdonó las demoras y, para colmo, el Timca no pudo enfrentar las capas de hielo en su primer viaje a la Antártida.

Las denuncias iniciales partieron desde la compañía que perdió la licitación, Trade Baires International, cuyos barcos polares rusos eran contratados por el Ministerio de Defensa desde el incendio del rompehielos Irizar, en 2007.

El 11 de noviembre pasado, esa empresa impugnó la licitación con el argumento de que el Timca no contaba con las capacidades requeridas.

La apoderada de Trade Baires International, Marina Bertino, denunció el 16 de noviembre esas irregularidades en la Oficina Anticorrupción, donde se abrió un expediente que fue contestado el 14 de enero por la Dirección del Servicio Logístico de la Defensa. En esa respuesta se informó que en esa oficina "se reciben las planillas de requerimiento consolidado del Estado Mayor Conjunto, acompañadas de las respectivas específicaciones técnicas, se elabora el correspondiente pliego de bases y condiciones y se ejecuta la contratación a través de la Unidad Operativa de Compras de esta dirección general". La contratación quedó así bajó supervisión de Puricelli.

El 27 de diciembre, Trade Baires International advirtió sobre la situación a la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Secretaría Legal y Técnica de Presidencia: "La actitud manifiestamente arbitraria y temeraria de los funcionarios del Ministerio de Defensa implica el uso de medios, buque y helicóptero no aptos ni habilitados para realizar tareas en zonas antárticas y se pone en riesgo el cumplimiento satisfactorio de la campaña 2012/13". Hasta allí podría tratarse de impugnaciones nacidas de una derrota en la licitación. Así lo dijo Puricelli. Pero en la práctica la situación se agravó cada día por las repetidas fallas en la operación del Timca.

El primer problema grave llegó en marzo, cuando se rompió una turbina del subcontratado helicóptero Kamov32. El repuesto llegó a Buenos Aires desde Sudáfrica, un vuelo de LADE lo transportó a Río Gallegos y de allí partió un Hércules hacia la base chilena Frei para ser embarcado en el Timca; fueron 20 días sin trabajos. 

La misión había comenzado tarde, ya que es habitual que la campaña antártica arranque en diciembre y termine a comienzos de abril, pero en febrero el buque seguía en Holanda por la retención del pago previsto para enero. Se había acordado el depósito adelantado de la totalidad del monto a cambio de un descuento del cinco por ciento en el valor del barco y del diez por ciento en el costo de los medios aéreos. Completado el pago en febrero a nombre de la empresa uruguaya Assine, cuya representación asumió Transport&Service, empezaron mayores problemas.

Provisiones por aire 

Mientras se reparaba la falla en el helicóptero se conoció la situación de emergencia de provisiones en la base Orcadas. No tenían allí ni carne ni galletitas. Y el barco no llegaba por un frente de hielo que no podía atravesar. Frente a la polémica pública, se decidió un lanzamiento de carga desde un Hércules. En ese momento, Puricelli hizo una presentación pública en la que señaló que los problemas detallados eran "mentiras de Clarín y LA NACION", además de informar que "la campaña antártica ya se ha hecho casi en su totalidad". Cincuenta días después queda la evidencia de que esas palabras no eran ciertas. El Timca pudo avanzar unos días después con su carga, pero apareció otra irregularidad: el barco no tenía permiso para llevar pasajeros. Al Timca tuvo que acompañarlo entonces a Orcadas el barco Canal Beagle para transportar a la dotación. Y el Ministerio de Defensa se topó con otra inmediata emergencia en la base San Martín. De manera irregular, ya que no estaba previsto en el pliego de licitación, se apeló a un crucero turístico ruso que operaba en la zona para cambiar al personal de esa unidad. Y mientras todo eso pasaba, el Timca se quedó sin combustible...

El barco quedó amarrado dos semanas en Ushuaia, en medio de una discusión por pagos adicionales reclamados por la empresa contratada. Al volver a la actividad, las condiciones climáticas eran extremas. El Timca escapó apenas de quedar atrapado frente a Marambio. Ahora espera varado frente a la base Esperanza por un repuesto de motor que le permita volver al continente. Sólo parte del abastecimiento se pudo descargar en Marambio, Esperanza y Carlini; sí, en cambio, se completó el traslado de víveres en Orcadas, San Martín y Belgrano II. La mitad de las bases quedaron en problemas y con la necesidad de iniciar un racionamiento que hará más dura la complicada vida en la Antártida.

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